Cómo hacer un portalápices reciclado
Manualidad con niños: cómo hicimos un portalápices con rollos de papel higiénico (fácil y divertido)
Hay tardes en casa con niños que parecen eternas. Ese día llovía, no podíamos salir al parque y mis hijos ya habían pasado por todas las fases posibles: jugar, pelearse, aburrirse, pedir dibujos animados… y volver a aburrirse. Así que abrí el cajón de manualidades buscando inspiración.
Encontré cartulinas, pegamento, rotuladores… y varios rollos de papel higiénico vacíos que había guardado pensando que algún día servirían para algo. ¡Y ese día llegó! Les propuse hacer un portalápices para sus colores y la idea les encantó. Fue una manualidad fácil, divertida y además reutilizamos materiales que normalmente acabarían en la basura.
Hoy te cuento cómo lo hicimos paso a paso, por si también necesitas un plan rápido para una tarde en casa.
Una tarde de manualidades improvisada en casa
Una de las cosas que más me gustó de esta manualidad es que no hace falta comprar casi nada. Solo necesitas:
- 3 o 4 rollos de papel higiénico vacíos
- cartulina o papel de colores
- tijeras
- pegamento o cola blanca
- rotuladores o pinturas
- pegatinas (opcional)
- un trozo de cartón para la base
Si tienes purpurina, ojos móviles o washi tape, también se pueden usar para decorarlo.
Paso a paso para hacer el portalápices
Paso 1: Preparar los rollos
Lo primero que hicimos fue aplastar un poco los rollos para ver si estaban bien y limpiar cualquier resto de papel.
Después decidimos cuántos portalápices queríamos hacer. Nosotros usamos cuatro rollos para tener espacio para lápices, rotuladores y ceras. Si los niños son pequeños, este paso es perfecto para que participen desde el principio.
Paso 2: Forrar los rollos con papel de colores
Cortamos
rectángulos de cartulina del tamaño del rollo.
Luego
pusimos pegamento y envolvimos cada rollo con un color diferente.
Mis hijos eligieron:
- rojo
- azul
- amarillo
- verde
Aquí empezó la parte más divertida porque ya sentían que estaban creando algo suyo.
Paso 3: Decorar los rollos
Después
llegó el momento creativo.
Sacamos
todo lo que teníamos para decorar:
- pegatinas
- rotuladores
- ojos móviles
- trozos de papel
Uno de los rollos terminó siendo un monstruo con ojos grandes, otro tenía estrellas y el último acabó lleno de corazones. Este paso es el favorito de los niños porque no hay reglas. Cada portalápices puede ser completamente diferente.
Paso 4: Crear la base
Para
que los rollos no se caigan, cortamos un rectángulo de cartón que serviría como
base.
Después
pegamos los rollos encima con cola blanca. Es
importante dejar un poco de espacio entre ellos para que sea más fácil meter
los lápices.
También
se puede forrar la base con cartulina o decorarla con dibujos.
Paso 5: Dejar secar
Este
paso requiere paciencia (algo complicado con niños).
Dejamos
el portalápices unos 20-30 minutos secando para asegurarnos de que los rollos
quedaran bien pegados.
Mientras
esperábamos, mis hijos ya estaban pensando qué lápices iban en cada
compartimento.
El resultado final
Cuando todo estuvo seco, colocamos:
- lápices de colores
- rotuladores
- ceras
- tijeras infantiles
Y la verdad es que quedó mucho mejor de lo que imaginábamos! Pero lo mejor no fue el resultado sinó la tarde que pasamos juntos riendo, pegando cosas donde no tocaba y limpiando un poco de pegamento del suelo.
Las manualidades tienen algo especial. No solo entretienen a los niños, también estimulan su creatividad, mejoran la motricidad fina, fomentan la paciencia y les hacen sentir orgullosos de lo que crean.
Y además son una excusa perfecta para pasar tiempo juntos sin pantallas.

